Oculto

Tengo un lugar reservado 
sin solemnidad alguna, sabes que te pertenece
no  tengo cerraduras, ni milagros escritos 
poseo la virtud del silencio continuo, soy el que espera
tu escondrijo, tu secreto violado, tu mar de certezas
eres conmigo, quien tu quieres .
Reservo  una verdad  en mi boca cerrada
bajo mi piel de madera  viven tus  dudas
y las mías, de tristes ansias, 
apenas te alejas
y ya estoy esperándote de nuevo.

Soy  un árbol enorme
tu sombra para dar, tu verde seco, tus  hojas caídas
apenas  te cubro un poco, mi sol…
mi luz  pequeña, mi niño
ocúltate en mis raíces por las noches
con mis dedos, no puedo.

Quiero tus mañanas,
para que te quedes, aquí
en mi  natural amarte
en mis ramas largas…
brazos solos que se caen rotos,
se caen marchitos, 
se ocultan en este lugar tuyo de siempre…
mi piel de bosque, de árbol
de secretos varios.





No soy

Intento hacer una nueva vida,
llena de coincidentes que no conozco
recupero en mi cabeza sonrisas frescas
con arrugas alrededor de los labios
de los otros, de los tantos otros

comprender si tengo amigos..
el porqué de mi sala chocolate
y cuando iniciaron los cigarros a fumarme

he perdido mis imágenes paulatinamente
este mundo, no lo conozco
las historias ya contadas, las leo nuevamente
tomó un café por las noches para platicarme de mí
de la que he sido, tampoco sé quien soy ahora
no sé cuáles son mis ficciones.

Todo cambia al tono sepia, deshidratándose
me he quedado atrás
y miro a los demás correr 
entre milagros ausentes...
los paisajes alrededor, me son ajenos y distantes

No recuerdo haberme enamorado, es posible
tengo mala salud, hago poemas como paliativo
no logro saber a quien escribo, 
una adherencia pegada a mi mente, sin un rostro
sin recuerdos, solo siento que duele.

Ya no se qué hacer conmigo,
hay una mezcla exacta entre la memoria
y la amnesia, 
justo aquí, en letras 
que ya no son mías ni de nadie.

ignoro la manera de desdecirme

ya no sé cuanta estupidez he dicho
es importante comenzar a deletrear el alfabeto.

María Cayo.

Me escribo

Hay una página en blanco 
tendida en mi cama
que arrugo y que reescribo
sobre mis piernas,entre mis piernas, 
debajo
escribo en silencio, 
tan página tuya es mi noche
roce…
tela de los mil libros que nunca te leí
odas y poemas de los más hermosos infiernos.

insomnio sin índice , 
sin un dedo, sin un número de página
sin un ocupante en los capítulos sobrados
escritos a mano, de una piel imaginada y perversa
me desdoblo, se desdobla
se destiende lentamente un sucio pensamiento.

...

Cuando la luz apagada, cuando la vela
se enciende la música de luciérnagas e historias
de mitos ruidosos en el más intenso de los silencios.

Cuando luz apagada, comienza una piel sin acentos,
ni comas
sábana que a ti se debe.

María Cayo

árbol

Soy árbol regado con dudas y la lluvia que no llega...sin frutas y sin respuestas. En las ramas crece el sosiego de secarme, derrumbarme, en suicidio de preguntas.








Cuando llegues

Cuando tu acaso llegues, desconocido 
no me pedirás nada.
odio las peticiones imposibles:
no me quieras,
deja de fumar, 
aléjate de la poesía
dame tiempo,regresa el tiempo,
que pase el tiempo...
no llores, no rias, no te muevas,
o te piden que vayas, sin que puedas ir
te piden que te quedes
cuando ya pasaste la esquina...
y nada puedes dar, 
o todo es demasiado...

Cuando tu llegues, desconocido
no me pedirás nada,
daremos cada uno lo que quiera
lo que pueda
lo que alcance la mano
lo que inspire la luna
lo que a voluntad sea preciso
lo que seamos capaces de soportar
el uno por el otro.

lo que quieras darme será bienvenido,
lo que pueda darte, será valorado

Y seremos felices sin cadenas de tiempo,
de distancias, de la espera, sin cadenas en el cuerpo
sin cadenas en la mente.

Y un día cualquiera, diremos "adios"
sin pedir regreso.
sin pedir olvido...

María Cayo

...

el autobús que no pasará a tiempo mañana
el teléfono descolgado a voluntad
el cenicero lleno de basura
el estómago de vacíos
el árbol de invierno
las palabras frías
las manzanas
tu sonrisa
tus ojos
tu piel
todo
...

María Cayo

...

Una noche de febrero, 
mis manos se vistieron de las tuyas
y ambas pieles se parecían tanto
que un mínimo temblor
salió por la ventana, tímido.

y mi voz , sonrojada
parecía pez en el agua.

María

sin título

Si no fueran tus ojos , mis alas rotas
no lamería tus historias
disfruto andar en tu camino, descalza
murmurándote al oído
y escuchar tu queja, incluso cuando callas.

He florecido contigo,
mi carta de febrero, la superficie de mi lago
mi viento nocturno...
mojas tus tobillos  en mi agua
y dices que tienes frío
y mi cabello te envuelve, para que nunca te vayas

Amo tu alma abandonada,
me arranca  las vestiduras mojadas
y desnudas la  niña  que no soy
ya no me enamores más,
platícame un poema, anda
es ahí dónde me gusta dormir.

María Cayo

Amnesia

He perdido mis imágenes 
este mundo, no lo conozco
las historias ya contadas, las leo 
tomó un café por las noches
para platicarme de mí
de la que he sido, tampoco sé quien soy
no sé cuáles son mis ficciones.

Todo cambia al tono sepia, deshidratándose
y miro a los demás correr, cada quien en su novela
entre milagros ausentes...páginas
los paisajes literarios son ajenos y distantes

No recuerdo si te amo, 
Tengo mala salud y memoria
hago poemas medicinales
con musas desahuciadas
sin un rostro, sin palabras
solo siento que duelen,
golpean mi mente con su lento caminar

Ya no se qué hacer conmigo,
hay una candado terrible en mis libros cerrados
de nostalgia y amnesia, 
en letras marchitadas
que ya no son mías ni de nadie.

ignoro la manera de desdecirme

ya no sé cuanta estupidez he escrito,
algo me carcome en vacíos.


María Cayo.

...

Tengo 85 años en el alma.
Me pesan mucho, como una madurez a cuestas, 
en una espalda cansada, en unas lágrimas secas.

¿ En cuántos años más, podremos cruzar miradas?

María Cayo

No sé



quizá quede congelada ahí..
bajo la sombra de un árbol seco
que ignora de esperanza.

María Cayo.

Sin Aliento

Tu  luna no es mía
y  sin embargo 
el viento refresca mi rostro con tu nombre
anda…
deja que la denegación me encuentre
en una madrugada sin sogas.
sin aliento…
cubre mi llegada tarde  
de relojes y de besos.

María

Sin piedad



No me tengas piedad,
olvídame en intenso
en azul marino,
a 42 grados, a herida viva,
bebeme en tequila
haz que llore
mucho café a la taza
restame en la suma,
borra las lunas dibujadas
táchalas con rojo, si quieres
coloca la caricia en lo alto de un árbol
esconde mi collar en una maceta
la seca, la sin agua
anúdalo todo,
en el bote de la esquina
tira mis restos...

desaparece los relojes
nos haremos ciegos
insensibles,
desangremonos pues
antes de que llegue el alba.

María

Despertar

Despertar cuando otros duermen, 
es la verdadera noche,
esencia de uno con la luna
sin más preguntas, 
que las mismas.

Despertar cuando otros duermen, 
es la verdadera noche,
esencia de uno con la luna
sin más preguntas, 
que las mismas.

¿a dónde ir? 
al efímero minuto del insomnio

Un paraíso hermoso
que carece de respuestas
y entonces
hace frío.

Tengo sed, la de palabras
y el dialogo conmigo
es amargo café, es caliente y mío...

María Cayo.
al efímero minuto del insomnio

Un paraíso hermoso
que carece de respuestas
y entonces
hace frío.

Tengo sed, la de palabras
y el dialogo conmigo
es amargo café, es caliente y mío...

María Cayo.

8 mil

Hay un amor que duele en mi rodilla, 
un amor artrítico y pálido
lo encontré una noche aburrida...
titiritaba de frío. 

Mi vida se partió en dos
al conocerle.
mi boca vive a 8 mil kilómetros
y ya no como, ni beso.

duele estar sin  ojos
caminar a ciegas
 un mar fatigado,
lleno de objetos inútiles
y salado de lágrimas.

María

Miedo

Anoche el viento gritaba sus vacíos
las hojas golpeaban sus palabras
en las largas paredes de la calle
y el frío intenso, no sabía de poemas.

cerré la ventana para no escuchar 
y el aire fresco siguió con murmullos
aunque no hablamos el mismo idioma
una vez solos y en silencio
entendí al fin el miedo a decir,
esa emoción de quedarse callado
entonces, sólo entonces
cayeron en ambos, algunas gotas de lluvia.

María

A Ruben Callejas




Sr. Poeta:

Hábleme más, señor
de ese deseo ferviente
de hacer alas con palabras,
tanto cielo por volar...

Olvido mis fobias, cuando lo leo
es agua a una sed de todos los años
¿dónde estaba su lago? quizá en mi vaso...
dígame el secreto
para  acariciarlo todo, sin las manos.

Su poema es la tierra
donde se cae mi beso inocente
y las ventanas se abren
como queriendo respirar el viento
a través de su alma tan lejana.

Usted , vendedor de voces,
barco imaginario,
amante de musas de cabello largo
nacen sus palabras finas
entre pianos y violines, mate bebido
caminan por la plaza y la gente
en el desierto ocre de mis nostalgias
usted me completa la tarde,
cuando recojo uno a uno cada verso
y la mirada mía, acostumbrada a la ceguera
y al llanto, al suspiro.
le pertenece por instantes cada vez que lo desnudo.

Lo invitare un café, que nos moje los labios
para beber de una vez por todas una noche
su lengua y la mía, sin erotismo
juntas en el amargo caliente, dulce
de un poema olvidado y que quema.

Tuve que encontrarlo, Señor poeta
aquí, en la nada, entre la página fría
de un mar de solitarios
aunque se esconda, tras los muros
era necesario encontrarlo. Créame.

No se muera nunca Sr. Poeta
¿Dónde encontrare su abrazo?
si no es ahora, mientras me lee y lo leo.

María Cayo.

Perdido



Me dijiste 'te quiero' con tus alas rotas, 
con tu café frío, 
con un dolor de cuello, 
con una lengua romance...
y cuando adornabas las madrugadas
con distancias obligadas,
y un cigarro prendido
te miraba, no hablaba para mirarte
8 mil kilómetros de besos
para un amor sin distancias.

mi luna y tu sol 
se tocaban las manos
haciendo extensivo el orgasmo
guardado en el sueño...

daría mi pasado y futuro
por dormir sobre tu hombro
y acariciarte el alma
me dueles en las manos,
en las ganas,
en todos los espacios 
entre tu mar y el mío.

Mis ojos se hacen ancianos
y el nudo de garganta, tiene tu nombre.

Amado
me hice triste de tanto pensarte,
la embarcación de abrazos
regresa al puerto esta tarde, aún cargado
y no estabas en la promesa
quizá nunca estuviste...

sin destino, sin paisaje, sin camino
¿a dónde irán las sonrisas que son tuyas?

70 días son demasiados,
para poder decir palabra
pero te extraño,
como la hoguera al frío

cómo haces falta mi amor
en esta boca callada,
en este barco a la deriva,
en este cuerpo vacío.

María

Desposeída

Soy la desposeída
la que muere entre sus propios cadáveres.
la que no odia ni ama,
la que ha quedado sin emoción alguna
mirando los calendarios,
sin prisa, ni gana.

llena o vacía, no importa
siempre es nada, 
se derrama el pensamiento
cuando veo un colibrí, recuerdo tu rostro
cuando veo un cactus, también.

A veces cansa no poseer nada
ir así, por el camino
con las uñas pintadas y las manos vacías
soy la desposeída,
despotricando contra la lluvia,
el viento,
el invierno.

Indignada por lo que ya no me pertenece.
Desprendiéndome a gotas
de todo lo que he sido.

María Cayo.

Soledad

No cualquiera resiste la soledad.

Se necesita tener un animal dentro, feroz
construir de lunas rotas, una noche común
suplir antojos, quitar dudas, la ropa.

Se nace solo, desde el vientre
abres los ojos y ya estás solo 
se coincide con abismos cotidianos, 
se aprende del murmullo
del grito y de la música a distancia
se necesita estar lejos,lejos.

Placer casi placentero.
sin laberintos expuestos, sin salida alguna.
Lleno de habitantes ocultos en el ropero
de egos amenazantes, emociones submarinas.

Acomodar las vivencias en un rincón del alma
apilar los rostros, y sonreír 
sonreír como un pobre idiota
la soledad echa raíces, 
árbol que se planta, que se trepa...
los solos hacen poemas, 
una canción, un cuadro, un dialogo brillante
y miserable..
platicar con el diario, con el café
a veces
sorber un buen vino y brindar por las nostalgias
no permite nadar en agua tibia…
solo hacer el 'muertito', en la fría piscina.

Tragicomedia deliciosa,
se baja el telón y estas solo
y ella a tu lado.

sensual y temible, 
bruja...señora que hechiza.

una hijaeputa, eso es.

María Cayo

Mis batallas perdidas


He besado mi tierra sin remilgos,
colocado abrazos donde me los han pedido
regalado flores y cartas, desprecios
hay cines en mi historia, libros, y quejas
sé del elixir de una buena copa y un mezcal barato
la soledad la integro y desintegro a mi antojo
tengo buenos amigos y también conocí el odio
la repugnancia, el asco, la desolación
y nada me impide detener mi paso para ver una ola
saborear un colibrí,

Mis batallas no han sido perdidas del todo.

Se de amor y desamor,
de intensas noches y mediocres, he vivido toda tipo de lunas
menguantes,lllenas y vacías...
sola o acompañada
doy bienvenidas como despedidas a los míos, 
puedo decir "adios", aunque nadie se vaya
aunque todos se queden...
palabreo "te quieros" y también "te extraños"

Lo perdido, fue ganado
según el cristal exitosa o fracasada
y no me importan demasiado los diretes
los anteojos con que me miran
empañados, claros, rotos, sucios.
la que percibes , esa soy.
ligera transparencia
ligera benevolencia
nostálgica a veces ¿ y qué?
hago muchas cosas a medias,
amo, con la mente o cuerpo
según lo requiere el otro

no olvido, no olvido nada.
no olvido nunca.

¿quién no se equivoca?
todos los días tengo errores de colores
soy una poca cosa con alta autoestima,
soy poeta y mujer
soy madre y mujer
soy mujer
soy una mujer cualquiera
en un mundo cualquiera.

Mis batallas perdidas no han sido perdidas del todo.

María Cayo