Vino
Tu piel, vino dulce de ancianas uvas
ciego me deja , sediento tuyo
con males en el alma , hígado
estoy seco, viñedo sin agua
en vano, protegerme de tus ojos
soy enfermo alcohólico, decrépito
simulabas ser néctar exquisito,
tu licor a la orilla de mi boca
te quedaste dentro, sin remedio.
Ebrio de todas tus imágenes,
bendita sustancia, veneno dulce
con tu tinto, embelleces la agonía
entregada a gotas y estragos
y antes de que amanezcas
en mis uñas y párpados
- resaca, dolor y dudas-
ya naces en todas las horas
trago de agua añeja en mis venas,
copa donde te has consumido,
y la abstinencia de ti, tu olvido
me provoca siempre nausea.
María Cayo