Tu espalda


 Tu espalda
mide todas las montañas,
profunda de distancias,
no termino de tocar
el  secreto dominical.

ella,
besa mis manos
y resbalo en  sueños rotos
desmayada.

Espalda mía
de octubre
reverberante de lunas 
solitaria de ti.


-vivo en ella-


María Cayo


Somos nosotros


Somos los que se han ido
se fueron y nos besamos…
detuviste  el hilo delgado
de la cita mensual
tejes mi cabellos, tristes
con tus dedos húmedos.

Ellos sonríen y miramos 
tus pupilas nuestras.

Yo lo quiero a las 5.
¿cómo detengo su sudor evaporado?
unas horas más, sin ducha.

Tú, desaparecí
regresas al silencio de caricias
sin temor, ni dudas
para no irnos a ningún lado.

Te regalas
nuestras también
las manos inmaculadas
temblorosa  soy de tocarme
bienaventurados los jueves
cuando se vieron los otros,
y te vas y te vienes a mi cuerpo.

¿dónde estamos tu y yo?
si nunca fuimos
ni seremos ellos,

los habitados del otro.

María Cayo