Orgullo

Esta tortura
descortés e insolente
existe cuando perpetra
tu arrojo de palabras,
en mi cobardía enmudecida

Y en el ímpetu mutuo
de razones distintas
nos queremos
con un amor absurdo
imprudente, peligroso
ciego, caído, mísero
de nuestras largas ausencias

en tu inmodestia
guardo la ternura tímida
que amedrenta tu valeroso
corazón de nuez
nos damos nada,
como fuegos apagados
cada uno en sus vacíos,
te añejas, me añejo
en la discordancia de un recuerdo
que canta una mañana.

María

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