Tu palabra





Tu palabra,

viene cada mañana

y me acaricia los ojos.

 

Me dice boleros

no cantados,

con una guitarra muda.

 

Tu palabra,

me desfragmenta,

y  me lees en pedazos.

 

Me hace una rosa frágil

en tu mano abierta,

 quita las espinas.

 

Tu palabra,

me conmueve  inevitable

al  grado de amarte,

sin  conocer tu latido.

 

María Cayo

 







María Cayo

María



María

Resérvame un tiempo,
borra el mundo de relojes
y cárgame en tu hombro. 

Cantemos al futuro
regálame un viaje a ese lugar,
de sillas solas, esperándonos

Tengo  prisa de luciérnaga
para darte mi luz por las noches
y estar menos ciego y mudo contigo.

Resérvame un  instante
enlazado a   tus piernas  maduras,
cuéntame las historias en tu cabello
o huye de mí, para mirarte
y amar cuando te alejas o vienes
y tener una  mañana llena de ti 
desnudas ambas, tú y mi mañana
de soledad.

María Cayo

YA NO EXISTES

Ya no existes



En el océano profundo
de barcos desolados,
en el rocío melancólico
de mis macetas sin flores,
en la brisa de los jueves
en cada ola de mar, cada vaso
en mi río, en mi mente líquida,
y humedales más secretos...

Te has secado.

María Cayo.





Por amor al arte




He dejado mi cuerpo
en toda pintura abstracta
soy óleo de aroma rancio
colgado en una pared , sin luz.

Mis carnes, arte empolvado
guardan silencio y nadie observa
se convierten en copia barata
 de paisaje de  otoño..

Marco viejo, casi triste
hecho a mano y mal pintado
reserva mis secretos
cuando se muere de sed.

Sin embargo, colorida
me descuelgo y camino la vida 
 sin ser arte, ni mujer, ni quimera
  y los años pasan,  sin sentido,
sin que nadie  me contemple,
sin  un par de ojos profundos, ciertos
me cubran el frio.

María Cayo
s/t  Natalia Bustos

Tu libro


Todos nos iremos...
reservo una página en blanco
en la que serás poema,
la rezaré por las noches,
por aquello de tu ausencia.

Cuando nada nos quede
al  leernos en voz alta
cerrare´ tu libro, sin prólogo
sin historia qué continuar.

Me bastará el susurro
emanado de cien páginas
tocaré tus palabras a deshoras,
cuando ya no me conozcas
y besaré tus versos
vivos, perpetuos y tristes
sin cambiar de capítulo
para no olvidar jamás...

María Cayo

No te desnudes, poeta


No quiero tus palabras, 
ni tu voz imaginada, serena
olvidada en mi bosque, una madrugada
te he soñado cortando mis árboles
y llenas los huecos con tus textos,
mis verdes tienen tus raíces

No te de desnudes, poeta
-    hace frío   - 
el invierno nos conoce  a ambos
elevados cada uno en su cielo,
podríamos enfermar de deseo..

Me adivinas en historias breves
aunque ignores que existo,
en  tus letras enmohecidas,en mis frágiles ojos
calla tu luna y en la oscuridad infinita,
para leerte a  distancia,
 acariciando en braile, tu cuerpo
no sentirás nada, apenas una metáfora.

No te desnudes, poeta
 ¿ya lo has hecho?
cúbrete un poco las letras...
no escribas nada, para que no me duelas
deja que me vaya a dormir ahora,
cierra la ventana de tus versos
me iré
sin conocer tu  palabra de las nueve,
sin el roce de tu imagen, entre mis piernas.


María Cayo




Los idiotas


*A Enrique Peña N.

El idiota es un mal necesario
la colección de sus fobias, es simpática.
no hay habilidades eufónicas
ni siquiera en su silencio
 y su eco retumba en todos los idiomas,
sin arte alguno.

El idiota,
tiene un aire elegante, sapiente
parece que ha leído un libro.

Todo idiota
es pleonasmo, cacofonía humana
su brillo encandila
y se recicla cada seis años, 
 basura orgánica, al menos.

Hagamos un monumento, 
un álbum de estampitas, 
un honoris causa
dedicado a los idiotas, que ignoran serlo
amemos su sombra ecuménica,
gocemos su coprofagia, aplauso...

Durmamos plácidos
sin que nada importe,
seamos los idiotas perfectos
con la revolución de sillón,
y como idiotas callemos
cuando vendan la esperanza,
y las playas y las calles, 
y los ríos... y la dignidad.

 Que nos gobiernen idiotas,
hasta que dejemos de serlo.

María Cayo


Búsqueda


Te busco en todos lados,

Incansablemente te busco

planeo  las palabras que te diré

 te nombro en mis madrugadas

aunque no te vea.

 

imagino tu malhumor,

 tu rodilla izquierda, tu cansancio

y me conformo con imaginarte

al pasar por mi calle.


 

Y digo que eres tú. 

 los  pájaros vuelan  cerca mío

me dicen ‘hola’ y vuelven a su lugar, 

Y te llamo  y no estás,

no sabes que te busco.

 

Mira que estoy solo 

y estoy cansado de caminar

mis caminos no llegan a ti,

y la fe me ha roto la vida.

 

María Cayo







sangre


Todas las horas son rojas...
un asesino vive en mi vientre,
soy su víctima mensual,
y la  tortura de mi alma rota
dura algunos días eternos
y  se guarda silencio inevitable
que revierte el arco de la sonrisa
a la mujer inenarrable que soy.

Enero, Febrero, marzo, abril
todos los meses se muere un poco
y la inercia ineluctable , duele
condición que no se reclama
pero que inflama, carcome, ensucia
lastima, soborna, hiere, tiembla,
sofoca, abruma, angustia, derrite
rasca y esperas como un príncipe azul,
que termine algún día.

Aquello de ser mujer, mata.


1+1




Lo encontré y sumamos dos
Dos amantes, dos amigos,
dos  desconocidos, dos alas, 
dos brechas que se unen,
dos olas de mar, dos salivas.
dos pesos, dos noches, dos...

Sin buscarnos en un océano 
mar de personas en el uni-verso.
remojamos emociones olvidadas
y llegamos tarde y lejos, lejos...

Juego de distancia, ser y no ser
te enredaste en mi mente deshabitada
desde tu espacio web secreto, efímero
mi hombre imaginado,  sueño de color
como tesoro enterrado a kilómetros,
y era para mí, su insomnio aburrido
en mi jardín de cactus, sin frutos.

Y a la distancia el beso, sin beso
la caricia sin manos...
recostándome en su hombro derecho,
con la ilusoria sensación del amor eterno.

María Cayo