Tengo

 

Tengo una visión nublada

sin estrategia ni objetivo claro

debo y quiero cumplir la misión

de mojar-te, lamer-te e hidratar-me

esa sed sin miramientos que me calme de tu hielo

de las olas de tus ríos,

y de la atlántida

vives en una cascada de otro mundo,

menos líquido

la de la otra boca que te sumerge y te inunda

¡Qué locura insoportable esta de quererte a secas!

a tientas, de rodillas, tan árida... tímida a mi propias bajezas.

tengo una letra de tu nombre

que cae como gota de sudor en mi espalda

disculpándote siempre de no ser agua.

Caes de la roca, de la nube;

te busco en el suelo al terminar cada llovizna

imagino las palabras mojadas que silencias

las que guardas en el rocío de tu árbol con sus hojas

Eres mi astringente

entras a mis poros con ese cinismo del que ignora

me penetras por ósmosis

y sin embargo

la sequedad de la región que te extraña

permanece húmeda cuando te piensa.

 

*María Cayo

 

Hay una casa

 

Hay una casa...

riego el jardín con agua de rosas,

cuando la vi tenía un aspecto bizarro

pervertido, oscuro

alguien escribió novelas en su patio.

Tenía libros deshojados de tan viejos

aprendí a habitarla...

conviví con los silencios en cada habitación,

sólo por el gusto de no callar, leía y

la luna acariciaba las páginas.

Amo las ventanas enormes , sus nostalgias y rarezas.

y es que es una casa extraña, inhabitable...

me gusta fumar dentro

no prendo la luz, para que nadie me vea.

no grito, para que nadie note mi locura

cuando bebo, la casa parece estar tomada

y cuando salgo a tirar mi basura y la tristeza

lo hago rápido, para que la soledad no me cierre la puerta.

La casa me tiene miedo…

sus fantasmas me tienen miedo,

un pasillo tiembla cuando me acerco

¿ es el poema la amenaza?

triste casa, es la musa que me teme.

Tiene besos escondidos en cada rincón

los busco... sé donde pero no los encuentro.

escarbo y no me canso,

pero a la casa le duelen los golpes que le doy

entonces permanezco a tientas,

acaricio esa sala sin luz.

La casa ajena

de un portazo ayer me dejó afuera

los poetas no sabemos tocar con las manos

tocamos con letras

pero no hay nadie dentro, tiene un enorme vacío.

Nadie oye, nadie lee

la casa no tiene memoria,

Y yo estoy un poco sola...deshabitada

le escribo desde afuera

y muero de miedo de tocar de nuevo.

 

*María Cayo

 

 

 

 

 

hai ku

 


Mis ojos puestos
como verdes árboles
en tu verano.


Hemos perdido

 

He perdido mis imágenes

este mundo, no lo conozco

las historias ya contadas, las leo

tomó un café por las noches

para platicarme de mí

de la que he sido, tampoco sé quien soy

no sé cuáles son mis ficciones.

Todo cambia al tono sepia, deshidratándose

y miro a los demás correr, cada quien en su novela

entre milagros ausentes...páginas

los paisajes literarios son ajenos y distantes

No recuerdo si te amo,

Tengo mala salud y memoria

hago poemas medicinales

con musas desahuciadas

sin un rostro, sin palabras

solo siento que duelen,

golpean mi mente con su lento caminar

Ya no se qué hacer conmigo,

hay una candado terrible en mis libros cerrados

de nostalgia y amnesia,

en letras marchitadas

que ya no son mías ni de nadie.

ignoro la manera de desdecirme

ya no sé cuanta estupidez he escrito,

algo me carcome en vacíos.

María Cayo.

 

No digas nada

 

No digas nada…

entiérrame sin lo cursi y volátil

silencia las palabras no encendidas

aleja de mí todos los pretextos y textos

abrazos y rosas.

Ama de mí lo que quede vivo

sin etiqueta alguna,

todos mis días son nada

carecen de un número 14.

Dame tu beso postergado,

o si quieres, amigo

condéname a ser tu espalda

en mi pequeña muerte

llena por detrás

este solitario poema.

y por la mañana,

te contare las pestañas

mientras susurro un tango

y bebo tu boca en mi descanso

en mi último halo de cordura…

Las migajas se han terminado

hay pájaros heridos volando

por un cielo imaginado,

Aquí espero

galopando con las olas

de un aire que suspira

sentada,

con la orfandad del alma.

 

María Cayo

 


Somos aves

 

Somos aves oxidadas.

me surfeas en la mente,

dibujando mariposas,

entre cielos, sin volar.

entre letras abnegadas

y un Je t'aime mal pronunciado..

un suspiro me sofoca

Agotada de extrañarte

aparece esta luna,

a la mitad de tus párpados caídos

a las 6:00 de la mañana

y envía el más largo beso

que me moje la memoria.

anda,

despiértate del sueño

y despiértame,

que muero.

*María Cayo


No hay lugar

 


No hay lugar para esconderme

corrí tras tu delantal rosado

¿te lo has llevado puesto?

mi alma te busca...

en un paraje de los tristes

donde los muertos y vivos

lloran cosas tan distintas.

He dejado tu nueva casa

revestida de flores blancas

regadas con agua salada y silencios

ni siquiera saliste a recibirme...

ni siquiera supe si estabas.

*María Cayo.

 


Ruido

 

Cuando el ruido de los días

el smog de los camiones

la cartera vacía,

la soledad en los parques

el andar de los solos,

la desdicha de una ausencia

una perro muerto sin tumba

un casa empolvada

una comida salada

una boca sin beso...

me queda leerte y entregarme

suave a tus letras.

 

 

Te miro, no tengo otro idioma

 

No es la palabra

 

No es la palabra, ni su cara

es la manera en que ambas se unían

para enmudecerlo todo en un beso

es la posesión de su hombro

sobre mundos tan errados.

extraño amiga mía

la fragancia en su mirada

el nudo en la garganta

las discusiones estúpidas

la prohibición que lo evoca

más que nada, más que todo

necesito la sonrisa

cuyo aliento,

me daba la vida, tan a diario.

 

María Cayo

yo

 


yo

te dije

no hay certeza

esto no era nuestro

no hay cosas tan bellas

en un lugar común

era de otros

de nadie.

Sueño

 

*María Cayo